15/9/16

“Efecto Ártico” Años muy cálidos, Inviernos muy fríos ¿Hacia una Pequeña Glaciación?

TIEMPO.COM


Inviernos extremos, repotenciados por el Mínimo Solar del 2020 podrían llevar al Hemisferio Norte a una “Pequeña Glaciación”

El "Efecto Ártico” (*)  es una hipótesis que sostengo desde el 2 de diciembre de 2002, cuando fue publicada ("Efecto Ártico” ¿Pequeña Glaciación antes del 2020?) por  EcoPortal de la Argentina y por la Unidad de Comunicaciones e Información Pública del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente- PNUMA- en México.
El “Efecto Ártico” es la denominación al fenómeno del deshielo ártico como consecuencia del calentamiento global sostenido, que afecta el equilibrio térmico del Ártico, el cual  tiende a ser restituido  con ciclos de inviernos extremos.
La hipótesis inicialmente citada, sostiene que las llamadas "Pequeñas Glaciaciones” tienen un elemento en común “un calentamiento global sostenido” de 35 a 40 años crea las condiciones mínimas para su inicio”, destacando como característica que entre mas cálidos sean los años del citado calentamiento, mas intensos y extremos serán sus inviernos, por lo cual  los inviernos del 2012 al 2017 serán gradualmente extremos.
Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) el actual calentamiento global se inició 1.976 cuando se elevó a un ritmo tres veces mayor de lo previsto y el decenio 1998-2007 fue el más cálido desde 1850.
Según la NASA el Calentamiento Global afecta dos veces más las áreas Occidentales del Océano Ártico, que a otras regiones del planeta.
El año 2014 ha sido confirmado como el más cálido para la Tierra desde 1880, por la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
 
Por lo anteriormente expuesto, el actual invierno 2014-2015 debe de ser el de mayor intensidad y de las temperaturas mas extremas en por lo menos los últimos 30 años, en especial en algunas regiones del Atlántico Norte (Este de Norteamérica y Europa Occidental) por la incidencia del deshielo ártico sobre la referida región.

El “Efecto Ártico” sostiene que los veranos de los años muy cálidos tienden a extenderse hasta el otoño y los extremos inviernos pueden prolongarse hasta la primavera, lo cual será de mayor intensidad a finales del ciclo 2014-2017.
El “Calentamiento Global Sostenido” cumple este año 39 años, el mas largo periodo cálido desde la Edad Media, en que se produjo un ciclo similar de calentamiento conocido como “Optimo Climático”, el cual fue abruptamente interrumpido por un periodo de bajas temperaturas (del siglo XIV hasta 1850) denominado como  “La Pequeña Glaciación”.
Un breve ciclo de Calentamiento Global Sostenido (de 40 años) y un Mínimo Solar en el año 2020, estaría creando las condiciones mínimas que podría llevar a una “Pequeña Glaciación”.
El Histórico deshielo ártico en el año 2007-2008 afectó el termostato del planeta.
El Ártico es como el termostato del planeta: activa la circulación de las corrientes oceánicas y contribuye  a la distribución del calor entre el Ártico y los trópicos. Un estudio del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder, Colorado demostró que las temperaturas del Ártico, en el verano de las últimas décadas han sido las más altas en  dos mil años.
Según el Centro Nacional de Datos sobre el Hielo y Nieve de la Universidad de Colorado en Boulder, el Ártico perdió 2.500.000 Km2 de hielo permanente debido al derretimiento, la mitad 1.200.000 K2, entre febrero de 2007 y febrero de 2008".
El Albedo es parte de la radiación solar reflejada por una superficie: la nieve y el hielo refleja el 90% y el color oscuro absorbe el 90%., el color del océano ártico es oscuro.
Imaginemos un gran espejo de 2.500.000 Km2 del tamaño del Mar Mediterráneo, que reflejaba el 90% del calor en el Ártico se diluyó y ahora absorbe calor en verano 24 horas al día de mayo a julio, aportando una extrema humedad que se convierte en excepcionales lluvias de primavera a otoño  y extremas nevadas en invierno.
Al aumentar el  caudal de agua dulce sobre el océano Ártico y en la región septentrional del Atlántico como consecuencia del deshielo de los glaciales y de la lluvia extrema (la cual aumenta el caudal de  los ríos que desembocan en la región) estos pierden salinidad, lo cual facilita su congelación y crea las condiciones mínimas para el próximo extremo invierno.
Un ciclo de inviernos árticos repotenciados por un Mínimo Solar a partir del 2020 podrían llevar a una “Pequeña Glaciación”.
El 19 de mayo del 2014 en el taller de clima espacial del Space Weather Prediction Center, de la NOAA, en Boulder, Colorado, científicos demostraron  que el actual Máximo Solar número 24, el cual se  inició el 4/01/2008/es uno de los más débiles de los 23 ciclos solares (de 11 años) documentados desde el año  1755.
Al concluir el actual Máximo Solar se invierte la polaridad del Sol y se inician los ciclos de Mínimos Solares a partir del año 2020.
La baja actividad solar con pocas manchas solares esta asociada con períodos de inviernos extremos que llevan a ciclos de enfriamiento en el hemisferio norte del planeta como el ocurrido entre 1645 y 1715, el cual es conocido como “Mínimo de Maunder” o La Pequeña Edad de Hielo. 
De acuerdo a modelos climáticos un Sol menos activo, implica una mayor presencia de rayos cósmicos que provocan la formación de nubes bajas, lo cual disminuye la entrada de la radiación solar, favoreciendo una disminución de la temperatura y posibilitando un enfriamiento del planeta.
Expertos en el tema vinculan la similitud del próximo mínimo solar con el “Mínimo de Maunder” en una entrevista publicada por el diario BBC de Londres (¿Se quedó dormido el Sol? Rebecca Morelle  /18/01/2014).
Según la doctora Lucie Green, del laboratorio de ciencia espacial de la University College London, de Londres, “Existen indicios muy fuertes de que ahora el Sol está actuando de la misma forma que cuando ocurrió en el mínimo de Maunder".
Y de Mike Lockwood, profesor de física ambiental espacial, de la Universidad de Reading, Reading, (Berkshire, Inglaterra) “el Sol esté cada vez menos activo: Un análisis del núcleo de hielo, que registra un largo periodo de actividad solar, sugiere que esta disminución de la actividad es la más rápida que se ha visto en 10.000 años”.
El deshielo ártico y el  Mínimo Solar una  vía  a la “Pequeña Glaciación”
Un estudio publicado el 6 Mayo del 2012 en la revista Nature Geoscience realizado por un equipo de científicos europeos del Centro Alemán de Investigación en Geociencias (GFZ), demostró que un mínimo solar ocasiono un enfriamiento brusco(menos de una década) en  Europa Occidental hace 2.800 años, con  afectación de patrones de viento y aumento de la humedad.
Un informe del Instituto Real de los Países Bajos para la Investigación Marina (4/04/2011), demostró que el deshielo ártico había aumentado el contenido de agua dulce del Ártico en un 20% desde la década de 1990, en cerca de 8.400 kms3, equivalente a toda el agua en el lago Michigan y el Lago Huron juntos, o al doble del volumen de agua del lago Victoria, el más grande de África.
Hasta el presente el agua dulce acumulada en el Ártico, no se ha desplazado sobre el Atlántico, debido a que el patrón de viento no ha variado significativamente, de ocurrir la citada variación, el desplazamiento afectaría la deriva de la cálida Corriente del Golfo (corriente del Atlántico Norte) y la densidad de la fría Corriente de Labrador, lo que llevaría a un periodo de inviernos árticos y con ello al inicio de una “Pequeña Glaciación”, en el Hemisferio Norte.
Es probable que el Mínimo Solar,  pueda incidir con sus bajas temperaturas y altere el “patrón de viento” en la región ártica y con ello desplazar sobre el Atlántico el agua dulce acumulada.
La termosfera aumenta la temperatura durante los "máximos solares", y la disminuye durante los  "mínimos solares".
Según la NASA entre el año 2008–2009, las manchas solares prácticamente desaparecieron y  se produjo la contracción más pronunciada de la termosfera, de dos a tres veces mayor que lo que usualmente ocurre con una baja actividad solar, fue causada en parte por el exceso de dióxido de carbono, el cual al llegar a la referida capa, funciona como un refrigerante extrayendo calor a través de la radiación infrarroja.
De acuerdo a Scripps Institution of Oceanography los niveles de dióxido de carbono medidos en la cima del Mauna Loa en Hawái de diciembre de 2014 a principios de enero de 2015, estuvieron sobre  los 400 ppm.
El experto Bob Ward, director de comunicaciones del Instituto Grantham de Investigación sobre el Cambio Climático y el Medio Ambiente de la Escuela de Londres de Economía y Ciencias Políticas ,aseguro que a última vez en que los niveles de CO2 se mantuvieron de forma estable por encima de 400 ppm fue hace tres millones de años.
De acuerdo a las evidencias científicas expuestas en un mínimo solar de un año (2008-2009) se redujo de dos a tres veces la termosfera.
¿Con  un mínimo solar de 11 años, en cuantas veces  se reduciría la termosfera con una Atmosfera cargada con mas 400 ppm de CO2 y como se afectaría la temperatura del planeta?

Erik Quiroga Ambientalista, 
Promotor de la creación del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas (Resolución 49/114 del 23/01/95) promovido el 16 de septiembre.          

1/9/16

Gulf Stream is slowing down faster than ever, scientists say

 THE INDEPENDENT
Steve Connor@SteveAConnor .

The Gulf Stream that helps to keep Britain from freezing over in winter is slowing down faster now than at any time in the past millennium according to a study suggesting that major changes are taking place to the ocean currents of the North Atlantic.
Scientists believe that the huge volumes of freshwater flowing into the North Atlantic from the rapidly melting ice cap of Greenland have slowed down the ocean “engine” that drives the Gulf Stream from the Caribbean towards north-west Europe, bringing heat equivalent to the output of a million power stations.

However, the researchers believe that Britain is still likely to become warmer due to climate change providing the Gulf Stream does not come to a complete halt – although they remain unsure how likely this is.
Calculations suggest that over the 20th century the North Atlantic meridional overturning circulation – the northward flow of warm surface water and the southward flow of deep, cold water – has slowed by between 15 and 20 per cent, said Professor Stefan Rahmstorf of the Potsdam Institute for Climate Impact Research in Germany.
 There is more than a 99 per cent probability that this slowdown is unique over the period we looked at since 900 AD. We conclude that the slowdown many have described is in fact already underway and it is outside of any natural variation,” Professor Rahmstorf said.The scientists calculated that some 8,000 cubic kilometres of freshwater has flowed from Greenland into the Atlantic between 1900 and 1970, and this rose significantly to 13,000 cubic kilometres between 1970 and 2000.
Freshwater is lighter than salty water which means that it tends to float on the surface of the ocean and in doing so disturbs the normal sinking of dense, cold saltwater to the ocean floor, which is the main driver of the Atlantic circulation.

In a study published in the journal Nature Climate Change, Professor Rahmstorf and colleagues point out that maps of global surface temperatures have consistently indicated an overall warming trend around the world, except for the region of the North Atlantic south of Greenland. 
“It is conspicuous that one specific area of the North Atlantic has been cooling in the past hundred years while the rest of the world heats up,” said Professor Rahmstorf, who added that previous research had indicated that a slowdown in ocean currents may be the explanation.
“Now we have detected strong evidence that the global conveyor has indeed been weakening in the past hundred years, particularly since 1970,” he said.
 The study used proxy measurements of the Atlantic currents, using ice cores, tree rings, coral growth and ocean and lake sediments, to estimate regional temperature variations and so assess how the Gulf Stream has changed over the past 1,000 years.

Jason Box of the Geological Survey of Denmark and Greenland, who helped to calculate the amount of freshwater flowing into the Atlantic from melting ice caps, said that the slowdown can be linked to man-made climate change.
“Now freshwater coming off the Greenland ice sheet is likely disturbing the circulation. So the human-caused mass loss of the Greenland ice sheet appears to be slowing down the Atlantic overturning, and this effect might increase if temperatures are allowed to rise further,” Dr Box said.
Michael Mann of Pennsylvania State University said: “Common climate models are underestimating the change we’re facing, wither because the Atlantic overturning is too stable in the models or because they don’t properly account for Greenland ice melt, or both.”

22/1/16

Abrupt Climate Change


UNION OF CONCERNED SCIENTIST
2 Brattle Square, Cambridge

Two high-profile events in 2004 put the issue of "abrupt climate change" squarely in the public eye. The first was a February 2004 Fortune Magazine article that broke the news of a report prepared for the Pentagon on abrupt climate change and its implications for U.S. national security. The Pentagon report describes a scenario in which human-caused global warming leads to a near-term collapse of the ocean's thermohaline circulation, which brings warm surface waters from the tropics to the North Atlantic, warming parts of Western Europe. The authors propose dramatic impacts, including rapid cooling in Europe, greatly diminished rainfall in many important agricultural and urban centers and consequent disruptions in food supply and water supply with enormous geopolitical and security implications.
The second was the May 2004 release of The Day After Tomorrow a 20th Century Fox blockbuster disaster movie with a similar premise. With a dashing paleoclimatologist as the action hero, The Day After Tomorrow depicts a world careening toward an ice age over a few weeks' time. Here too, the culprit is the warming-induced shutdown of the thermohaline circulation.
The authors of the Pentagon report and the producers of The Day After Tomorrowcaution readers and viewers against treating these extreme scenarios as serious possibilities. The Pentagon report intentionally considers the worst possible scenario, one that stretches the boundary of scientific plausibility. The Day After Tomorrow leaps beyond that boundary to unleash a collection of climate catastrophes intended to thrill audiences and showcase the latest special effects. Yet underlying even these extreme scenarios are the sober facts of human-caused global warming and the real opportunities to minimize climate change by reducing emissions of heat-trapping gases.
UCS views the publicity generated by these events as an opportunity to help the public and decision makers better understand what we know about the causes, consequences and solutions to climate change. Toward that end, we provide the following answers to some frequently asked questions.

Can what happens in The Day After Tomorrowhappen in real life?

No. The dramatic, virtually instantaneous and widespread cooling envisioned in the film is fiction. But like all good science fiction, the film is premised on several important scientific facts. We know with great certainty that Earth is already warming, largely because as we burn fossil fuels and clear forests we are releasing carbon dioxide and other heat-trapping gases in the atmosphere. This warming is expected to continue in the coming decades, accompanied by changes in rainfall patterns and rising sea levels. The possibility of an abrupt shift in the climate system is only one feature of a changing climate that is expected to become more erratic, with extreme weather events like droughts, torrential rainfall, and extreme heat becoming more common. We can slow down global warming and reduce the likelihood of future abrupt climate changes by reducing our emissions of heat-trapping gases.

What is "abrupt climate change?"

The term "abrupt climate change" describes changes in climate that occur over the span of years to decades, compared to the human-caused changes in climate that are occurring over the time span of decades to centuries. From ice cores, ocean sediments, tree rings, and other records of Earth's past climate, scientists have found that changes in climate have occurred quickly in the past—over the course of a decade. An example of an abrupt climate change event is the Younger Dryas (~12,000 years ago), a period of abrupt cooling that interrupted a general warming trend as Earth emerged from the last Ice Age. During the Younger Dryas period, average summertime temperatures in New England cooled by about 5-7°F (3-4°C). This and other abrupt events have been linked to changes in an ocean circulation pattern known as thermohaline circulation.

How might abrupt climate change affect people?

While the scenarios depicted in the Day After Tomorrow and the Pentagon report are extreme, changes in climate, including possible abrupt climate changes, will have serious consequences for people's lives and livelihoods. As Earth warms, higher temperatures and more common extreme heat conditions will affect human health, energy demand, water supply and demand, and agriculture. Rising sea levels will impact coastal communities as flooding happens more often and damage from coastal storms becomes more severe. Some regions will become much drier, while others will become much wetter, affecting agriculture, water supply, and the spread of diseases. Many of these impacts will be most severe in developing countries, where scarce resources and limited technological capacity will limit options for coping with the consequences of climate change.

Can we avoid abrupt climate change?

Yes. While abrupt climate change is not a certainty, human-caused climate change makes abrupt events more likely. What is certain is that human-caused climate change is already under way, and is expected to continue over the next century as a result of our emissions of carbon dioxide and other heat-trapping gases to the atmosphere. Levels of carbon dioxide in the atmosphere are higher today than they have been for more than 400,000 years. Earth's surface temperature has increased measurably over the past 100 years, and 10 of the warmest years on record have occurred since 1990. This warming has caused changes in rainfall—some regions have become wetter while others have become drier—and droughts and severe rainfall events have become more common. By making choices now to reduce our emissions of heat-trapping gases, we can slow the rate of global warming and reduce the likelihood of unexpected climate changes.

How can global warming make things cooler?

As we rapidly increase Earth's average temperature, some regions, such as high latitudes, will experience greater warming than others, such as the tropics. As warming alters ocean and atmosphere circulation patterns, some regions could even experience cooling. Much of Western Europe is now warmed by ocean circulation as well as the atmosphere. Heat is transported to the region by a global ocean circulation pattern variably known as thermohaline circulation, the North Atlantic heat pump, or the "Great Ocean Conveyor Belt." This "heat pump" pulls warm salty water northward from the tropics into the North Atlantic, where heat is released, warming air temperatures over Europe.
As Earth warms, melting of ice caps and glaciers, increased precipitation and other inflows of fresh water to the North Atlantic Ocean may weaken or shut down thermohaline circulation. This change in ocean circulation could disrupt the transfer of heat northward from the tropics, resulting in cooling in the North Atlantic region. Regional cooling of as much as 14-29°F (8-16°C) has been seen in the past climate record. However, any regional cooling would be superimposed on the global warming that is already underway. Contrary to the "Day After Tomorrow" dramatization, abrupt climate change will not result in an ice age, because the cooling effects are regional and Earth is currently in an interglacial, or warm, period.

What is thermohaline circulation?


Thermohaline circulation is a global ocean circulation pattern that distributes water and heat both vertically, through the water column, and horizontally across the globe. As cold, salty water sinks at high latitudes, it pulls warmer water from lower latitudes to replace it. Water that sinks in the North Atlantic flows down to the southern hemisphere, skirts the Antarctic continent, where it is joined by more sinking water, and then crosses south of the Indian Ocean to enter the Pacific Ocean basin. There, the cold deep water rises to the surface, where heat from the tropical sun warms the water at the ocean's surface and drives evaporation, leaving behind saltier water. This warm, salty water flows northward to join the Gulf Stream, traveling up the Eastern coast of the United States and across the Atlantic Ocean into the North Atlantic region. There, heat is released to the atmosphere, warming parts of Western Europe. Once this warm, salty water reaches the North Atlantic and releases its heat, it again becomes very cold and dense, and sinks to the deep ocean.

6/1/16

Predicen una nueva Edad de Hielo para el año 2030


ABC

josé manuel nieves - Madrid - 18/07/2015 a las 00:00:01h. - Act. a las 03:31:47h.Guardado en: Ciencia
La noticia ha causado impacto entre climatólogos de todo el mundo. Y no es para menos. Un grupo internacional de investigadores, liderado por V. Zharkova, de la Univesidad de Northumbria, acaba de revelar, durante elEncuentro Nacional de Astronomía en Llandudno, en Gales, que estamos a punto de experimentar una nueva «Pequeña Edad de Hielo» similar a la que congeló una buena parte del mundo durante el siglo XVII y principios del XVIII. Será entre 2030 y 2040.
Como es sabido, el campo magnético del Sol varía a lo largo del tiempo. Y estas variaciones magnéticas en la ardiente atmósfera solar tienen unainfluencia directa en la radiación electromagnética que emite el astro rey, así como en la intensidad de sus flujos de plasma y en el número de manchas en su superficie. La variación en la cantidad de manchas solares tiene una estructura cíclica, con máximos que se producen cada once años y que tienen efectos concretos sobre el medioambiente de la Tierra. Esos efectos pueden medirse observando la presencia de ciertos isótopos (como el carbono 14 o el berilio 10) en glaciares o en los árboles.
Pero existen numerosos ciclos diferentes que se repiten una y otra vez, condiferentes periodos y propiedades, aunque los mejor conocidos son los de once y noventa años. El primero se manifiesta con una reducción periódica de manchas sobre la superficie solar. Y su variante de 90 años se asocia con la reducción periódica en el número de manchas en determinados ciclos de once años.
En el siglo XVII se produjo un prolongado periodo de calma, llamado «elMínimo de Maunder», que se extendió desde 1645 a 1700 y durante el cual las manchas solares prácticamente desaparecieron por completo. Durante este periodo, en efecto, apenas se contabilizaron unas 50 manchas solares en lugar de las cerca de 50.000 habituales. El análisis de la radiación solar, además, ha demostrado que sus máximos y mínimos coinciden casi siempre con los máximos y mínimos en cuanto al número de manchas.
Ahora, en un amplio estudio publicado en tres artículos diferentes, los investigadores han analizado el campo magnético de fondo de todo el disco solar durante tres ciclos completos de actividad (del 21 al 23), aplicando el denominado «análisis de componentes principales», que permite reducir la dimensión de los datos y el ruido estadístico para identificar solo las ondas que contribuyen en mayor medida a los datos de observación. El método podría compararse a la descomposición de la luz blanca por medio de un prisma, para detectar por separado las frecuencias de los diversos colores del espectro luminoso.
Como resultado, los investigadores lograron desarrollar un nuevo método de análisis, que les ayudó a descubrir que las ondas magnéticas se generan en el Sol por pares, y que el par principal basta para dar cuenta del 40% de la variación de los datos. Por lo tanto, se puede considerar al par principal de ondas como responsable de las variaciones del campo dipolar del Sol, que cambia su polaridad de polo a polo en cada ciclo de actividad de once años.
Utilizando su nuevo método de análisis, los científicos describieron la evolución de estas dos ondas y calcularon la curva de variación de las manchas solares (principal indicador de la actividad solar). Lo primero que hicieron fue predecir la actividad magnética del sol en el ciclo 24 (en el que estamos actualmente, desde 2008), y sus datos coincidieron en un 97% con las observaciones directas.
Animados por este éxito, los autores de la investigación decidieron extender la predicción a los dos ciclos siguientes (el 25 y el 26) y descubrieron que el par principal de ondas provocará en ese periodo un número de manchas muy escaso. Lo que llevará a una fuerte disminución de la actividad solarhacia 2030 ó 2040, comparable a las condiciones que existieron durante el Mínimo de Maunder en el siglo XVII.
Esta reducción de la actividad implica una disminución de la radiación solar de 3W por metro cuadrado, más del doble de lo habitual, lo que llevará a unrecrudecimiento invernal extremoy a veranos muy fríos. «Muchos estudios han mostrado que el Mínimo de Maunder coincidió con la fase más fría del enfriamiento global (en el siglo XVII), hasta el punto de que se la conoce como 'Pequeña Edad de Hielo' –afirma Helen Popova, física de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú–. Durante ese periodo se sufrieron inviernos muy fríos en Europa y Norte América. Durante el Mínimo de Maunder el agua de ríos como el Támesis o el Danubio se congeló, el Moscova se cubría de hielo cada seis meses, la nieve cubría las llanuras todo el año y Groenlandiaestaba cubierta de glaciares». Helen Popova es la investigadora que desarrolló el modelo matemático que ha permitido predecir la evolución de la actividad magnética del Sol.

Una atmósfera terrestre más fría

Si se produce en la actividad solar una reducción similar a la registrada durante el Mínimo de Maunder, también la atmósfera terrestre se enfriará. Según Popova, si las actuales teorías sobre el impacto de la actividad solar en el clima terrestre son ciertas, entonces el próximo mínimo de 2030 traerá un enfriamiento significativo, muy similar al ocurrido durante el siglo XVII.
Sin embargo, solo durante los próximos entre 5 y 15 años será posible tener una certeza absoluta sobre lo acertado de estas predicciones.
«Dado que nuestro futuro mínimo tendrá una duración de al menos tres ciclos solares, que es de unos 30 años, es posible que la disminución de la temperatura no sea tan drástica como durante el Mínimo de Maunder –explica Helen Popova–. Pero debemos examinar los datos con detalle. Estamos en estrecho contacto con climatólogos de varios países y seguiremos trabajando en ello».
La idea de que la actividad solar afecta al clima en la Tierra apareció hace ya mucho tiempo. Se sabe, por ejemplo, que basta una ligera variación de un 1% en la actividad solar para causar cambios medibles en la distribución de temperaturas y del flujo de aire en todo el planeta. Los rayos ultravioletatienen efectos fotoquímicos, que llevan a la formación de ozono en la atmósfera, a una altura de 30 ó 40 km. Y el flujo de rayos ultravioleta aumenta considerablemente cuando se produce una llamarada solar. El ozono, que absorbe los rayos del sol lo suficientemente bien, se calienta como consecuencia de este aumento de radiación y afecta a las corrientes de aireen las capas bajas de la atmósfera y, en consecuencia, al clima.
También la emisión de partículas cargadas aumenta con la actividad solar. Y esas partículas alcanzan la Tierra y se mueven en complejas trayectorias, causando auroras, tormentas geomagnéticas y problemas en las comunicaciones por radio.

La "tormenta monstruosa" que tiene el Polo Norte con un nivel inédito de "calor"



Hasta un grado centígrado por encima del punto de congelación llegó la temperatura en el Polo Norte por la "tormenta monstruosa" que ingresó en la zona el martes.
El Programa Internacional de Boyas Árticas registró elevaciones de temperatura que son consideradas "extremadamente cálidas" para esa zona del planeta en esta época del año.
Los reportes de la Agencia Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) señalan que se trata de una de las tormentas más potentes jamás registradas en el Polo Norte.
"Incluso en el techo del mundo, en la época que debería ser la más fría del año en esa zona, el propio Polo Norte está inusualmente cálido", señaló el editor de ciencia de BBC David Shukman.
Para Shukman, se trata de uno de los efectos secundarios "más extraños de la turbulencia actual en el clima mundial".
En las últimas semanas se han registrado tornados mortales en Texas, inundaciones y desbordes de ríos en Reino Unido y Misuri, o calor extremo en Australia.
También le ha tocado su parte a México, donde se han vivido intensas nevadas en el norte del país.

2 ºC

La temperatura marcada por las boyas meteorológicas estadounidenses en el Polo Norte es considerada "sorprendentemente cálida", dado que el promedio para esta época del año fluctúa alrededor de -25 grados centígrados.
Por si fuera poco, las estimaciones servicio meteorológico noruego indican que las temperaturas llegan hasta los 2 grados.

La "tormenta monstruosa" en el

Polo Norte
  • - La caída de la presión atmosférica empujó consigo vientos cálidos de sur a norte que elevaron el clima.
  • - Boyas árticas reportan que la temperatura llegó a subir entre 1 y 2 grados centígrados por encima del punto de congelamiento.
  • - Según modelos meteorológicos, estatormenta está relacionada con los tornados que pasaron por Estados Unidos el fin de semana y las inundaciones en Reino Unido.
"Por ahora no existen instrumentos para proporcionar lecturas exactas, pero las boyas han grabado el extraordinario hecho de temperaturas por encima de cero", señala Shukman.
El hecho está relacionado con el fenómeno de El Niño, que, entre finales de 2015 y los primeros meses de 2016, afecta el clima de todo el planeta.

Estados Unidos y Reino Unido

Según las estimaciones de los modelos meteorológicos, esta tormenta antes de llegar a tan altas latitudes pasó por Estados Unidos causando grandes y mortales tornados.
Polo Norte
Image captionLas inusuales temperaturas están relacionadas al cambio climático y al fenómeno de El Niño.
Tormentas de nieve y granizo paralizaron el lunes el transporte en partes de aquel país.
Más de 40 personas murieron por tornados e inundaciones durante el fin de semana en Estados Unidos, donde se emitieron inusuales advertencias sobre tornados y fenómenos climáticos extremos.
La tormenta que eleva las temperaturas en el Polo Norte también coincide con las fuertes inundaciones de comienzos de semana en Reino Unido.
Allí se vivió el dicimebre más cálido y el segundo más lluvioso desde hace más de un siglo.
En el final de 2015, se registraron temperaturas medias de 8 grados centígrados, más típicas de la primavera y que están 4,1 grados por encima de la media habitual en esta época del año.
El récord anterior se registró en 1934, con una temperatura media de 6,9 grados centígrados en territorio británico.
Tres tormentas han azotado tierras británicas en diciembre causando graves inundaciones.
Ha sido también el segundo mes más lluvioso desde que en 1910 empezaron los registros estadísticos, con precipitaciones medias de 211 milímetros de altura.
Varios puntos del Reino Unido, principalmente en Escocia y el norte de Inglaterra, siguen hoy en alerta de inundaciones por las tormentas Desmond, Eva y Frank.
Sus potentes efectos, según los expertos, son atribuidos en buena medida al cambio climático.

27/4/15

Un planeta de extremos climáticos


Inundaciones en Hamburgo en 2007 y terreno desecado en Chile en 2015. AFP / REUTERS

El año 2014 fue el más cálido de la Historia. Y 14 de los 15 años más calurosos se han registrado en el siglo XIX. El aumento de temperaturas globales, la reducción de las masas de hielo y nieve y el aumento del nivel del mar han llevado a los científicos hacia el consenso inequívoco de que el mundo se está calentando a consecuencia de la actividad humana. Pero la pregunta del millón aún no ha podido ser contestada: ¿La ola de calor de 2003 en Europa, las inundaciones de Bangladesh el año pasado o la sequía que asola California desde hace meses son consecuencia directa del calentamiento causado por el ser humano?
La ciencia del clima sólo es capaz de hablar de tendencias de aumento de temperatura y de probabilidades de que ocurran más eventos extremos, pero hasta ahora no podía explicar el grado de responsabilidad del cambio climático en un acontecimiento concreto. Una nueva investigación dirigida por el prestigioso investigador de del Instituto de Ciencias del Clima y la Atmósfera de Suiza, Reto Knutti, ha roto con esos viejos miedos y ha desarrollado un modelo capaz de evaluar hasta qué punto está aumentando el cambio climático la ocurrencia de las olas de calor y de las lluvias torrenciales. Y los resultados son sorprendentes. El 75% de los eventos de temperaturas extremas y el 18% de los grandes aguaceros son atribuibles al cambio climático, según las conclusiones del trabajo, publicado hoy en la revista 'Nature Climate Change'.
Los expertos en ciencias del clima llevan años tratando de diseñar modelos que permitan averiguar el grado de implicación del calentamiento global en eventos meteorológicos extremos, como olas de calor, sequías o tormentas. Lo que han hecho los autores del estudio es aplicar a escala global los modelos diseñados para acontecimientos concretos, como la ola de calor europea de 2003, que mató a decenas de miles de personas en el continente.
Las conclusiones y la estadística del trabajo son robustas, según los expertos, pero se sigue sin poder decir 'esta inundación se debe al cambio climático'. A lo máximo que podrán llegar los investigadores es a asegurar que el 18% de esas lluvias son consecuencia directa del calentamiento.
España y el sur de Europa son puntos de riesgo que sufrirán en mayor medida las olas de calor extremo
«Lo que han estudiado los autores es lo que conocemos como atribución, es decir, asignar una relación de causa-efecto, y eso es algo muy difícil», explica José Manuel Moreno, catedrático de la Universidad de Castilla La Mancha y vicepresidente del Grupo II del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC, por sus siglas en inglés). «El símil del fumador es perfecto. No podemos decirle a nadie que haya muerto por fumar, pero sí podemos explicarle cuánto ha crecido la probabilidad de morir anticipadamente debido al tabaco», explica Moreno.
Lo que sí han elaborado los autores es un mapa del mundo con las probabilidades de ocurrencia de temperaturas y lluvias extremas en distintos puntos del planeta. «El aumento de la probabilidad de que ocurran eventos extremos en España y en el resto del sur de Europa es sustancialmente mayor que en Europa central o del norte», explica Erich Fischer, investigador del Instituto de Ciencias del Clima y Atmosféricas de Suiza y autor principal del trabajo.
En este escenario de aumento global de extremos climáticos, España no está precisamente bien situada. «Aunque nuestros resultados no se fijan en las diferencias regionales, el cambio a largo plazo es consistente con las tesis aceptadas hasta ahora de que España y el sur de Europa son 'hotspots' (zona de riesgo) que sufrirán en mayor medida los eventos extremos de altas temperaturas», dice Fischer. «Con respecto a las lluvias extremas, los cambios en el sur de Europa no están claros», reconoce.
«En un mundo dos grados más cálido, cerca de la mitad de las lluvias torrenciales no hubieran ocurrido»
No obstante, a escala global sí se ha evaluado lo que ocurrirá en el futuro en diferentes escenarios de aumento de temperatura. Lo más llamativo quizá es el impacto que tendrá el cambio climático sobre las lluvias torrenciales si se cumplen los objetivos marcados por los científicos y que se prevé que sean reconocidos por la comunidad internacional en la Cumbre del Clima de París en diciembre de 2015. En un mundo 2ºC más cálido, el 40% de las grandes tormentas se deberán al cambio climático.

«La idea de que en un mundo dos grados más caliente cerca de la mitad de las lluvias extremas no hubieran ocurrido si no fuera por el cambio climático causado por el ser humano debería dar que pensar a los políticos que tratan de mitigar y de adaptarse al cambio climático», plantea en un artículo que acompaña a la investigación Peter Stott, investigador del Met Office, el servicio meteorológico británico.

24/3/15

Atlantic Ocean overturning found to slow down already today

POSTDAM INSTITUTE FOR CLIMATE IMPACT RESEARCH



03/24/2015 - The Atlantic overturning is one of Earth’s most important heat transport systems, pumping warm water northwards and cold water southwards. Also known as the Gulf Stream system, it is responsible for the mild climate in northwestern Europe. Scientists now found evidence for a slowdown of the overturning – multiple lines of observation suggest that in recent decades, the current system has been weaker than ever before in the last century, or even in the last millennium. The gradual but accelerating melting of the Greenland ice-sheet, caused by man-made global warming, is a possible major contributor to the slowdown. Further weakening could impact marine ecosystems and sea level as well as weather systems in the US and Europe.

“It is conspicuous that one specific area in the North Atlantic has been cooling in the past hundred years while the rest of the world heats up,” says Stefan Rahmstorf of the Potsdam Institute for Climate Impact Research, lead author of the study to be published inNature Climate Change. Previous research had already indicated that a slowdown of the so-called Atlantic meridional overturning circulation might be to blame for this. “Now we have detected strong evidence that the global conveyor has indeed been weakening in the past hundred years, particularly since 1970,” says Rahmstorf.
Because long-term direct ocean current measurements are lacking, the scientists mainly used sea-surface and atmospheric temperature data to derive information about the ocean currents, exploiting the fact that ocean currents are the leading cause of temperature variations in the subpolar north Atlantic. From so-called proxy data – gathered from ice-cores, tree-rings, coral, and ocean and lake sediments – temperatures can be reconstructed for more than a millennium back in time. The recent changes found by the team are unprecedented since the year 900 AD, strongly suggesting they are caused by man-made global warming.
“The melting Greenland ice sheet is likely disturbing the circulation”
The Atlantic overturning is driven by differences in the density of the ocean water. From the south, the warm and hence lighter water flows northwards, where the cold and thus heavier water sinks to deeper ocean layers and flows southwards. “Now freshwater coming off the melting Greenland ice sheet is likely disturbing the circulation,” says Jason Box of the Geological Survey of Denmark and Greenland. The freshwater is diluting the ocean water. Less saline water is less dense and has therefore less tendency to sink into the deep. “So the human-caused mass loss of the Greenland ice sheet appears to be slowing down the Atlantic overturning – and this effect might increase if temperatures are allowed to rise further,” explains Box.
The observed cooling in the North Atlantic, just south of Greenland, is stronger than what most computer simulations of the climate have predicted so far. “Common climate models are underestimating the change we’re facing, either because the Atlantic overturning is too stable in the models or because they don’t properly account for Greenland ice sheet melt, or both,” says Michael Mann of Pennsylvania State University in the US. “That is another example where observations suggest that climate model predictions are in some respects still overly conservative when it comes to the pace at which certain aspects of climate change are proceeding.”
No new ice-age – but major negative effects are possible
The cooling above the Northern Atlantic would only slightly reduce the continued warming of the continents. The scientists certainly do not expect a new ice age, thus the imagery of the ten-year-old Hollywood blockbuster ‘The Day After Tomorrow’ is far from reality. However, it is well established that a large, even gradual change in Atlantic ocean circulation could have major negative effects.
“If the slowdown of the Atlantic overturning continues, the impacts might be substantial,” says Rahmstorf. “Disturbing the circulation will likely have a negative effect on the ocean ecosystem, and thereby fisheries and the associated livelihoods of many people in coastal areas. A slowdown also adds to the regional sea-level rise affecting cities like New York and Boston. Finally, temperature changes in that region can also influence weather systems on both sides of the Atlantic, in North America as well as Europe.”
If the circulation weakens too much it can even break down completely – the Atlantic overturning has for long been considered a possible tipping element in the Earth System. This would mean a relatively rapid and hard-to-reverse change. The latest report by the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) estimates there to be an up to one-in-ten chance that this could happen as early as within this century. However, expert surveys indicate that many researchers assess the risk to be higher. The study now published by the international team of researchers around Rahmstorf provides information on which to base a new and better risk assessment.

Article:Rahmstorf, S., Box, J., Feulner, G., Mann, M., Robinson, A., Rutherford, S., Schaffernicht, E. (2015): Exceptional twentieth-century slowdown in Atlantic Ocean overturning circulationNature Climate Change (online) [DOI:10.1038/nclimate2554]

Further information:
- Weblink to NASA animation “The Great Ocean Conveyor Belt” (downloadable video that shows the current system that now is found to slow down in the North tlantic):http://pmm.nasa.gov/education/videos/thermohaline-circulation-great-ocean-conveyor-belt
- Weblink to a study on possible impacts of a shutdown of the thermohaline circulation:http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10584-009-9561-y
- Weblink to the expert assessment of an AMOC tipping:http://www.pnas.org/content/early/2009/03/13/0809117106.abstract