26/7/12

The Prospect of Sudden Climate Change

NASA


By now, many of us have heard the ominous predictions of a possible future global apocalypse, where cataclysmic floods, tornadoes, and blizzards threaten to destroy civilization. 

Image Right: Near Dimmitt, Texas on June 2, 1995. Credit: NOAA Photo Library, OAR/ERL/NSSL 

As a consequence of climate change, the melting of polar ice supposedly could send vast quantities of fresh water into the North Atlantic's salty oceans. This torrent would work to shut down a major Atlantic Ocean current that stabilizes the Northern Hemisphere's climate system, unleashing abrupt and drastic changes to our climate. 

While these forecasts are extreme, most climate experts agree that climate change is occurring now and may accelerate in the future, although not as drastic as some fiction might portray. Scientists agree that a sudden shift in our climate, such as flipping from today's slowly warming planet to an icebox is bogus and does not obey fundamental rules of physics. 

Examining Climate: A Complicated Puzzle

There is little doubt that the Earth has been warming, at least since 1850. In the last century alone, temperature has climbed about one degree Fahrenheit on average around the world. Sea levels have also risen by as much as eight inches because as the oceans warm, the waters expand. Larsen B, a floating ice shelf in the Antarctic, collapsed in 2002, and there is evidence that Greenland's ice sheets are melting.





Image Above: This animation (360KB) shows the annual minimum sea ice extent and concentration for 24 years, from 1979 to 2003. The year 2002 showed lowest level of sea ice on record. Credit: NASA












But, these changes are complex and brought on by several factors. Most scientists say higher temperatures are likely the result of an atmospheric increase in greenhouse gases, including carbon dioxide from burning fossil fuels such as coal and petroleum. Other human-caused factors, like changing land cover also appear to be influencing the climate. And, finally, natural phenomena, like swings in the sun's energy and volcanic eruptions, also play a crucial role. It's important to recognize that our climate would fluctuate even without these factors since the atmosphere and oceans contain numerous gases and liquids that are constantly "sloshing" around.

Understanding the history of these factors, or "forcings," is essential for future climate predictions. "Knowing about the future means knowing about the past, how things have changed previously and why," said NASA research climatologist Gavin Schmidt. 

Drastic Changes in Days?

Once considered inconceivable, recent studies have given credence to the idea that climate can change rapidly, within decades. For example, new research shows that as the world warmed at the end of the last ice age, about 13,000 years ago, melting ice sheets added enormous amounts of fresh water to the North Atlantic.








Image Right: Click the image to see a conceptual animation of the North Atlantic overturning circulation. Credit: NASA 


The ocean circulation system relies on the sinking of heavy, dense saltwater in the North Atlantic. But, the rapid infusion of freshwater made the surface of the ocean more buoyant, shown in the animation below. This triggered a sudden halt in the ocean's circulation system, resulting in a return to ice-age-like conditions known as the Younger Dryas. This ocean circulation system has slowed down at least twice in the distant past. Each time, the slow down led to significant, but not disastrous cooling over the span of a few decades in parts of the world.

Although there is some evidence that North Atlantic Ocean currents and patterns of saltiness have shown recent changes consistent with these previous climate disruptions, "the time period is far too short to indicate a change in long-term circulation," says NASA oceanographer David Adamec. It will take another decade of data collection to determine whether the recently observed changes in our ocean-climate system are permanent or merely a short-lived phenomenon. 

The physical makeup of the world today is also very different. Areas that once had major ice sheets are now much warmer and the amount of freshwater that could be added to the North Atlantic over the next 50 to 100 years is trivial compared to the influx seen just prior to the Younger Dryas. 

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Groenlandia tira a verde



EL PAIS
 /  Madrid 25 JUL 2012 - 20:32 CET



Groenlandia va camino de hacer honor a su nombre (tierra verde, en danés). Un “acontecimiento extremo sin precedentes registrados”, como lo describen los científicos de la NASA, ha hecho que en cuatro días el 97% de la parte más superficial del hielo que cubre la isla del Ártico se derritiera, cuando lo habitual cada verano es que solo se vea afectada como mucho la mitad de la cubierta. El fenómeno es tan inusual, único desde que se iniciaron las observaciones espaciales hace 30 años, que al principio los investigadores pensaron que era un error. Pero no. Tres satélites mostraban el 8 de julio que el deshielo solo había afectado al 40% de la cubierta. Cuatro días después, casi toda la cubierta había experimentado algún grado de fusión.
Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre la causa última del proceso. Quizá la más prudente sea una de las científicas de la NASA, Dorothy Hall: “Es demasiado pronto para decir si lo sucedido se debe al calentamiento global. Si seguimos viendo estas grandes fusiones, la evidencia indicará que hay un aceleramiento del calentamiento”, opina. Sobre la misma idea, José Manuel Moreno, catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha y miembro del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), añade: “Habrá que esperar a septiembre, cuando se analice el hielo que ha quedado, para saber qué parte de lo que se ha derretido ha acabado en el océano y qué cantidad se ha vuelto a congelar. Hay indicios de que fenómenos como este pueden estar relacionados con una aceleración del calentamiento”.

La que sí está clara es la causa directa: una cresta de calor inusualmente fuerte, que se movió sobre la isla el 8 de julio, se estacionó unos tres días y hacia el 16 de julio había comenzado a disiparse, explica Rivera. La cresta provocó incluso el deshielo de un área en el centro de Groenlandia que no se había derretido desde 1889, según los análisis de los núcleos de hielo, indica la NASA. Estos “muestran que los eventos de este tipo ocurren aproximadamente una vez cada 150 años. Esta vez ha sido a los 130. Habrá que ver si se rompe el ciclo o si se mantiene. Porque lo grave es cuando se pierde la linealidad [la frecuencia]”, afirma Beltrán. “Entonces se puede llegar a un momento sin marcha atrás”.Otros expertos son más tajantes. Para el meteorólogo Ángel Rivera, estamos ante “un ladrillo más en el calentamiento de los polos”. “Es un indicador más en el sentido de que el cambio climático avanza”, coincide el exdirector de la Agencia Europea de Medio Ambiente, Domingo Beltrán.

Y de la excepcionalidad del proceso dependen graves consecuencias. “Si este calentamiento y el deshielo se mantienen, el nivel del mar subirá, y eso nos afectará a todos”, señala Hall. Las predicciones más pesimistas concluyen que un aumento de dos grados Celsius en la temperatura media del planeta, que es el tope máximo acordado en las últimas cumbres internacionales sobre cambio climático, provocaría la fusión total de la capa de hielo de Groenlandia, lo que elevaría el nivel de los océanos en siete metros de aquí a mil años.
La última vez que se registró un fenómeno parecido fue en 1889             
Beltrán señala otro proceso que da un ejemplo de lo que ya está ocurriendo: “Como el hielo pesa mucho, al derretirse, la superficie de Groenlandia, que estaba hundida por su culpa, está subiendo. Ya lo ha hecho hasta dos centímetros”, dice.
No es la primera vez que saltan las alarmas en Groenlandia, que almacena el 10% del hielo del planeta. La semana pasada, un iceberg gigante que duplicaba en tamaño a la isla de Manhattan se desprendió del glaciar Petermann y quedó a la deriva en el mar. Un hecho que los investigadores no consideraron preocupante por sí solo, pero que, unido al excepcional deshielo, puede ser síntoma de un proceso de cambio. Además, en la última década se ha observado que el derretimiento de los bordes del casquete de la isla se ha acelerado, y en 2007 se registró una pérdida récord de hielo. Según un reciente trabajo coordinado por científicos del CSIC liderado por Carlos M. Duarte, la velocidad del calentamiento supera ya a la de adaptación natural de los ecosistemas árticos.
En cualquier caso, sea este deshielo un hecho puntual o no, científicos y ecologistas advierten de que no pueden ignorarse hitos como el que acaba de suceder en Groenlandia.
En septiembre se sabrá si el agua derretida llegó al mar o se ha recongelado
Por eso, voces destacadas en la lucha contra el calentamiento como el científico de la NASA James Hansen insisten en rebajar a 1,5 grados el límite máximo de seguridad. Desde 1880, la temperatura media de la Tierra ha aumentado cerca de 0,8 grados Celsius.
En todo caso, los Gobiernos ni siquiera están poniendo los medios para no sobrepasar el límite de dos grados, según muchos analistas. Para conseguir ese objetivo, la última evaluación del IPCC estima que para 2050 las emisiones de gases de efecto invernadero deberían haberse reducido entre un 50% y 80%, un objetivo que no se va a cumplir si se continúa con las políticas actuales. “Más allá de la evidencia de que la crisis ha reducido la tensión internacional ante el problema del cambio climático, hay una falta clara de voluntad política para reducir las emisiones que no puede achacarse solo a la coyuntura económica, sino a las presiones de empresas a las que no interesa que se reduzcan las emisiones”, denuncia Pablo Cotarelo, de Ecologistas en Acción. “Aparte de que los datos son espectaculares, lo que más me sorprende es que a nadie parece importarle”, apunta Beltrán.
Aida Vila, de Greenpeace, pone el acento en la dejadez del Gobierno español. “Teniendo en cuenta que la temperatura de la UE ha aumentado una media de 0,9 grados Celsius desde la era preindustrial y que la de España ha subido 1,5 grados, no se entiende que el Ejecutivo esté adoptando una de las políticas menos activas de Europa en la lucha contra el calentamiento. Solo hay que pensar en la reforma de laLey de Costas, que no tiene en cuenta el impacto que el cambio climático va a tener en la costa”, subraya Vila. Beltrán va en esa línea. “¿Para qué quiere el propietario de un chalé en la playa que le prorroguen el uso con la Ley de Costas, si en 70 años no podrá usarlo por la subida del nivel del agua? Otros países, como Holanda, ya están trabajando para prepararse ante el futuro, pero aquí, no. Y no se pide nada excepcional. Cambiar el origen de la energía, no construir en la costa, cuidar las cuencas hidrológicas y lo que se denominadescarbonizar la economía había que hacerlo de todos modos, lo único que ahora se plantea es que hay que acelerarlo”, concluye Beltrán.

Un hecho excepcional

Una cresta de calor inusual ha provocado el deshielo extremo en Groenlandia. Entró el 8 de julio, tres días más tarde se estacionó sobre la capa de hielo, hacia el 16 de julio había comenzado a disiparse.
El 8 de julio, el deshielo solo había afectado al 40% de la cubierta superficial de la isla. Cuatro días después, el 97% de la cubierta, desde las zonas más finas en las costas hasta los dos kilómetros de profundidad en el interior, había experimentado algún grado de fusión en su superficie.
Deshielos como este ocurren una vez cada 150 años, según los expertos. Los satélites empezaron a medirlos en 1972, por lo que no hay registros de ninguno anterior; pero el análisis de los núcleos de hielo muestra que en 1889 se produjo uno similar.
La semana pasada, un iceberg gigante que duplicaba en tamaño a la isla de Manhattan se desprendió del glaciar Petermann y quedó a la deriva en el mar. Un hecho que los investigadores no consideraron preocupante por sí solo, pero que, unido al excepcional deshielo, puede ser síntoma de un proceso de cambio.

El Ártico, en el punto de no retorno


El deshielo de Groenlandia es la última señal de efecto del calentamiento



Las portadas de todos los medios recogen la noticia lanzada por la NASA de un aumento brusco de la superficie de Groenlandia afectada por el deshielo, desde un 40% a prácticamente la totalidad de su territorio (el 97%), alcanzando incluso a las zonas más altas y frías que hasta ahora habían quedado al margen del deshielo estival.
Se trata de un hecho inusual, que posiblemente no haya ocurrido desde hace cientos de años, pero es erróneo considerarlo un hecho aislado. Hace tan sólo 10 días el glaciar Petermann desprendió un iceberg de 70 Kilómetros de longitud. A día de hoy la extensión de la plataforma de hielo que flota sobre el Océano Glacial Ártico se ha reducido en 1,9 millones de kilómetros cuadrados adicionales a la media de estas fechas de los últimos 20 años, siendo ya, cuando aún falta casi mes y medio para que se detenga el deshielo estival, el tercer año con la mínima extensión en el registro.
Cada uno de estos hechos, tomados aisladamente, podría causar sorpresa, pero la cuestión es que no se trata de hechos aislados, sino de un cuadro de aceleración de la pérdida de hielo en el Ártico que es parte de una trayectoria que se viene confirmando año tras año desde hace tres décadas y que afecta a toda la masa de hielo, en glaciares, suelos y océano, en el Ártico. Nos podemos mostrar sorprendidos por la velocidad del deshielo en Groenlandia, pero resulta difícil mostrar sorpresa por la trayectoria de aceleración del deshielo en el Ártico. Preguntarse por sus posibles causas, a estas alturas de nuestra comprensión de la ciencia del cambio climático, es una necedad.
Todas estas evidencias apuntan a que el deshielo del Ártico, empujado por el calentamiento climático, ha entrado en una fase de cambio abrupto, incluso posiblemente en un punto de no retorno. Estos cambios caracterizan el cambio climático en el Ártico como “cambio climático peligroso”, según la definición de la Convención del Clima.
Evitemos caer en discusiones semánticas o espurias sobre las causas de estos episodios, que se nos presentan como aislados, y convenzámonos de que si seguimos sin reducir las emisiones de gases de efecto invernadero vamos a comprometer, más aún de lo que lo hemos hecho ya, nuestro futuro y el de nuestros hijos. No necesitamos, con la está cayendo, una tormenta aún más perfecta.
Carlos M. Duarte es profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

24/7/12

Deshielo sin precedentes en Groenlandia




Europa Press

Madrid

Actualizado miércoles 25/07/2012 06:59 horasDisminuye el tamaño del texto Aumenta el tamaño del texto

Durante varios días de este mes, la cobertura de hielo en la superficie de Groenlandia ha sufrido un proceso de fusión en un área mayor que en cualquier momento anterior a lo largo de más de 30 años de observaciones satelitales, según ha informado la NASA.



Casi toda la cubierta de hielo de Groenlandia, desde las zonas más finas en las costas hasta los dos kilómetros de profundidad en el interior ha experimentado algún grado de fusión en su superficie a mediados de estes mes debido a las altas temperaturas, de acuerdo con las mediciones de tres satélites independientes analizadas por científicos de la NASA y unviersidaes.



En promedio, durante el verano, cerca de la mitad de la superficie de la capa de hielo de Groenlandia se derrite de forma natural. En las zonas altas, la mayor parte de esa agua de deshielo rápidamente vuelve a congelarse en el mismo lugar. Cerca de la costa, algo del agua de fusión es retenida por la capa de hielo y el resto se pierde en el océano.



Pero este año el grado de fusión del hielo en la superficie ha aumentado notablemente. De acuerdo con los datos de satélite, se estima que el 97% de la superficie de la capa de hielo se ha descongelado en algún momento a mediados de julio.



Los investigadores aún no han determinado si este evento extenso de fusión afectará el volumen global de pérdida de hielo este verano y contribuirá a la elevación del nivel del mar.



"La capa de hielo de Groenlandia es una extensa zona con una historia variada de cambio. Este evento, junto con otros fenómenos naturales, aunque poco frecuentes, como el caso de la fractura de un enorme iceberg la semana pasada en el glaciar Petermann, son parte de una historia compleja", dijo Tom Wagner , director del programa de criosfera de la NASA en Washington. "Las observaciones por satélite están ayudando a entender cómo eventos como estos pueden relacionarse unos con otros, así como con el sistema climático más amplio."



Son Nghiem, del Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California, realizó un primer análisis de datos de radar del satélite Oceansat-2 de la Indian Space Research Organisation (ISRO) la semana pasada, cuando se dio cuenta de que la mayor parte de la superficie de Groenlandia parecía que había sido sometida a una fusión del hielo el 12 de julio. Nghiem dijo: "Esto fue tan extraordinario que en un primer momento me cuestioné el resultado".



Nghiem consultó con Dorothy Hall, en el Centro Goddard de Vuelo Espacial en Greenbelt, Maryland, que estudia la temperatura de la superficie de Groenlandia con el Espectrómetro de Imágenes MODIS a bordo de los satélites Terra y Aqua de la NASA. Confirmó que MODIS mostró temperaturas inusualmente altas y que el deshielo era extenso sobre la superficie de la capa de hielo.



Thomas Mote, un climatólogo de la Universidad de Georgia, Athens, Georgia, y Marco Tedesco, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York también confirmaron la fusión vista por Oceansat-2 y MODIS a través de imágenes de sensores de microondas en un satélite meteorológico de la Fuerza Aérea de EEUU.



El deshielo se extendió rápidamente. Mapas derivados de los tres satélites mostraron que el 8 de julio alrededor del 40% de la superficie de la capa de hielo se había derretido. El 12 de julio, el 97% se había derretido.



Cúpula de calor

Este evento de fusión extrema sde ha devido a una cresta inusualmente fuerte de aire caliente, o cúpula de calor, sobre Groenlandia. Este evento ha sido parte de una serie que ha dominado el clima de Groenlandia desde fines de mayo. "Cada cresta sucesiva ha sido más fuerte que el anterior", dijo Mota. Esta cúpula última de calor comenzó a moverse sobre Groenlandia el 8 de julio, y luego se estacionó sobre la capa de hielo unos tres días más tarde. Hacia el 16 de julio había comenzado a disiparse.



Incluso el área alrededor de una estación en el centro de Groenlandia, que a 2.000 metros sobre el nivel del mar está cerca del punto más alto de la capa de hielo, mostró signos de fusión. Dicha fusión pronunciada en la en la capa de hielo de la zona no se había producido desde 1889, de acuerdo con los núcleos de hielo analizados.



"Los núcleos de hielo muestran que los eventos de fusión de este tipo ocurren aproximadamente una vez cada 150 años en promedio. Con el último acontecimiento en el año 1889, este evento llega justo a tiempo", dice Lora Koenig, un glaciólogo del centro Goddard y miembro del equipo de análisis de los datos obtenidos por satélite. "Pero si seguimos observando los acontecimientos de este tipo de fusión en los próximos años, será preocupante".



10/7/12


Gulf Stream: Charting the Chaotic Current That Warms Norway

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January 28, 2011 06:59 AM

From: Editor, Science Daily 
Published 
January 3, 2012 08:42 AM


ScienceDaily (Dec. 2, 2011) — The North Atlantic Current -- popularly known as the Gulf Stream -- warms Norway and Northern Europe. It is the chaos of the seas that warms the country, researchers have discovered. If its waters flowed smoothly north along the Norwegian coastline, the current would deliver far less warmth.

Norway is situated at the same high northern latitude as Greenland, Northern Canada and Northern Siberia, but thanks to the Gulf Stream, its climate is significantly more temperate.
If the Norwegian branch of the North Atlantic Current flowed evenly, it would surge past Norway at a speed approaching one metre per second, roughly as fast as many rivers run. At that rate, the waters would need only 60 days or so to travel the length of Norway's mainland and reach Svalbard. This would mean that less of the current's heat would be transferred to the atmosphere, resulting in a substantially colder climate for Norway.
In the research project POLEWARD: A drifter experiment to quantify the poleward transport, transformation and spreading of oceanic properties, scientists have discovered that the current takes more than 500 days to flow past Norway, giving the waters more time to release their heat and warm up the country. The project received funding from the research programme on Climate Change and Impacts in Norway (NORKLIMA) at the Research Council of Norway.
Using buoys to chart the current
By deploying 150 marine buoys tracked by satellite, the POLEWARD project researchers were able to chart in detail how the current flows northward along the Norwegian coast.
The buoys revealed that the current often travels quickly, but because it is so irregular and thus highly variable -- indeed, chaotic may be the best description -- the Gulf Stream's journey takes perhaps as much as ten times longer than it would if it flowed smoothly. In this way there is time for the warm ocean current to convey a vastly greater proportion of its heat into the atmosphere, from which the warm air is carried on the predominantly westerly winds towards mainland Norway.
Image credit: http://thewatchers.adorraeli.com/2011/03/30/will-the-gulf-stream-slow-down/