29/9/12

El deshielo del Ártico alcanza un alarmante máximo histórico

NASA




Una imagen de satélite de hace tan solo unos días muestra la dramática pérdida de hielo desde el anterior récord, superior a la superficie de la Península ibérica

Día 20/09/2012 - 12.47h

Es cierto que, en ocasiones, una imagen vale más que mil palabras. Y en este caso la imagen, por reveladora, es profundamente dramática. Una fotografía tomada hace tan solo unos pocos días, el 16 de septiembre, por un satélite de la NASA, demuestra que la extensión de la capa helada en el océano Ártico ha alcanzado su mínimo desde 1979, año en el que comenzaron a realizarse estas mediciones. El hielo se ha reducido a 3,41 millones de kilómetros cuadrados, casi un 20% inferior al anterior mínimo histórico, ocurrido a mediados de septiembre de 2007 (4,17 millones de kilómetros cuadrados), según ha informando el NSIDC (National Snow and Ice Data Center), organismo encargado de llevar a cabo las mediciones. Es como si en ese tiempo se hubiera perdido una superficie considerablemente mayor que la Península ibérica. La comparación es aún más desoladora si se tienen en cuenta los primeros datos conocidos hace treinta años (en la imagen, en amarillo); el área se reduce prácticamente a la mitad.
La cubierta de hielo marino del Ártico crece naturalmente en los oscuros inviernos árticos y se retira cuando el Sol aparece en primavera. Sin embargo, la extensión mínima del hielo marino, que se alcanza normalmente en septiembre, ha ido disminuyendo en las últimas tres décadas, a medida que las temperaturas del aire y del océano del Ártico océano han aumentado. La extensión mínima de este año es aproximadamente la mitad del tamaño de la extensión promedia de 1979 a 2000. Además, también marca la primera vez que ha caído por debajo de 4 millones de kilómetros cuadrados.
El NSIDC ha advertido de que puede ser peor. Todavía hay tiempo para que los vientos cambien y compacten los témpanos de hielo, lo que podría reducir la extensión del hielo marino aún más. La NASA y el NSIDC darán a conocer un análisis completo del deshielo durante este año el próximo mes.

Más rápido que las predicciones

«Los modelos climáticos habían pronosticado un retroceso del hielo marino en el Ártico, pero el retiro real ha demostrado ser mucho más rápido que las predicciones», ha indicado Claire Parkinson, climatóloga en el centro espacial Goddard de la NASA. Además, el espesor de la capa de hielo también está en declive. Cada vez es más vulnerable y se derrite con más facilidad. El hielo más viejo y espeso es reemplazado en invierno con una fina capa de hielo estacional que normalmente se derrite completamente en verano.
Este año, además, un poderoso ciclón se formó frente a las costas de Alaska y se trasladó el 5 de agosto hacia el Océano Ártico, donde azotó la débil capa de hielo durante varios días. La tormenta cortó una sección grande del hielo al norte del Mar de Chukchi y la empujó hacia el sur hasta aguas más cálidas que la hicieron derretirse por completo. También rompió vastas extensiones de hielo en trozos más pequeños más propensos a derretirse. «La tormenta parece haber jugado un papel en la retirada inusualmente grande del hielo este año -dice Parkinson- pero esa misma tormenta, de haber ocurrido décadas atrás, cuando el hielo era más grueso y más amplio, probablemente no habría tenido tanto impacto».

«Territorio desconocido»

Mark Serreze, director del NSIDC, no esconde su incertidumbre. «Ahora estamos en territorio desconocido», confiesa. «Si bien hemos sabido durante mucho tiempo que el planeta se calienta, que los cambios se verían por primera vez y más pronunciados en el Ártico, muy pocos de nosotros estábamos preparados para la rapidez con la que los cambios se han producido en realidad».
Los últimos modelos climáticos sugieren que el Océano Ártico podría perder el hielo en 2050, pero los científicos del NSIDC creen que un panorama tan increíble podría producirse incluso antes. Si llegara a ocurrir, se abriría una nueva ruta marítima en el Ártico que los barcos podrían atravesar durante los meses de agosto.

20/9/12

Oak Ridge supercomputers provide first simulation of abrupt Climate Change


Jul. 17, 2009

At the Department of Energy's Oak Ridge National Laboratory (ORNL), the world's fastest supercomputer for unclassified research is simulating abruptclimate change and shedding light on an enigmatic period of natural global warming in Earth's relatively recent history. The work, led by scientists at the University of Wisconsin and the National Center for Atmospheric Research (NCAR), is featured in the July 17 issue of the journal Science and provides valuable new data about the causes and effects of global climate change.
This research is funded by the Office of Biological and Environmental Research within DOE's Office of Science and by the National Science Foundation through its paleoclimate program and support of NCAR.
In Earth's 4.5-billion-year history, its climate has oscillated between hot and cold. Today our world is relatively cool, resting between ice ages. Variations in planetary orbit, solar output, and volcanic eruptions all change Earth's temperature. Since the Industrial Revolution, however, humans have probably warmed the world faster than nature has. The greenhouse gases we generate by burning fossil fuels and forests will raise the average global temperature 2 to 12 degrees Fahrenheit (1 to 6 degrees Celsius) this century, the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) estimates.
Most natural climate change has taken place over thousands or even millions of years. But an episode of abrupt climate change occurred over centuries—possibly decades—during Earth's most recent period of natural global warming, called the Bolling-Allerod warming. Approximately 19,000 years ago, ice sheets started melting in North America and Eurasia. By 17,000 years ago, the melting glaciers had dumped so much freshwater into the North Atlantic that it stopped the overturning ocean circulation, which is driven by density gradients caused by influxes of freshwater and surface heat. This occurrence led to a cooling in Greenland called the Heinrich event 1. The freshwater flux continued on and off until about 14,500 years ago, when it virtually stopped. Greenland's temperature then rose by 27 degrees Fahrenheit (15 degrees Celsius) in several centuries, and the sea level rose about 16 feet (5 meters). The cause of this dramatic Bolling-Allerod warming has remained a mystery and source of intense debate.
'Now we are able to simulate these transient events for the first time,' says Zhengyu Liu, a University of Wisconsin professor of atmospheric and oceanic sciences and environmental studies whose team simulated the abrupt climate changes using DOE supercomputers at ORNL. The Oak Ridge Leadership Computing Facility allocated supercomputing time through DOE's Innovative and Novel Computational Impact on Theory and Experiment (INCITE) program. 'It represents so far the most serious validation test of our model capability for simulating large, abrupt climate changes, and this validation is critical for us to assess the model's projection of abrupt changes in the future,' according to Liu.
The Oak Ridge Leadership Computing Facility is funded by the Office of Advanced Scientific Computing Research in DOE's Office of Science.
Liu, director of the University of Wisconsin's Center for Climatic Research, and his collaborator Bette Otto-Bliesner, an atmospheric scientist and climate modeler at NCAR, lead an interdisciplinary, multi-institution research group attempting the world's first continuous simulation of 21,000 years of Earth's climate history, from the last glacial maximum to the present, in a state-of-the-art climate model. The group will also extend the simulation 200 years into the future to forecast climate. The findings could provide great insight into the fate of ocean circulation in light of continued glacial melting in Greenland and Antarctica.
Three parts to abrupt change
Most climate simulations in comprehensive climate models so far are discontinuous, amounting to snapshots of century-sized time slices taken every 1,000 years or so. Such simulations are incapable of simulating abrupt transitions occurring on centennial or millennial timescales. Liu and Otto-Bliesner employ petascale supercomputers, capable of a quadrillion calculations each second, to stitch together a continuous stream of global climate snapshots and recover the virtual history of global climate in a motion picture. They use the Community Climate System Model (CCSM), a global climate model that includes coupled interactions between atmosphere, oceans, lands, and sea ice developed with primary funding from the National Science Foundation (NSF) and DOE.
Based on insights gleaned from their continuous simulation, Liu and his colleagues propose a novel mechanism to explain the Bolling-Allerod warming observed in Greenland ice cores. The three-part mechanism they suggest matches the climate record.
First, one-third of the warming, or 9 degrees Fahrenheit (5 degrees Celsius), resulted from a 45 parts-per-million increase in the atmospheric concentration of carbon dioxide, the scientists posit. The cause of the carbon dioxide increase, however, is still a topic of active research, Liu says.
Second, another one-third of the warming was due to recovery of oceanic heat transport. When fresh meltwater flowed off the ice sheet, it stopped the overturning ocean current and in turn the warm surface current from low latitudes, leading to a cooling in the North Atlantic and nearby region. When the melting ice sheet was no longer dumping freshwater into the North Atlantic, the region began to heat up.
The last one-third of the temperature rise resulted from an overshoot of the overturning circulation. 'Once the glacial melt stopped, the enormous subsurface heat that had accumulated for 3,000 years erupted like a volcano and popped out over decades,' Liu hypothesizes. 'This huge heat flux melted the sea ice and warmed up Greenland.'
Liu and Otto-Bliesner's collaborators include Feng He, a doctoral student at the University of Wisconsin-Madison who is mainly responsible for the deglaciation modeling, as well as ocean modeler Esther Brady (NCAR), atmospheric scientist Robert Tomas (NCAR), glaciologists Peter Clark (Oregon State University) and Anders Carlson (University of Wisconsin-Madison), paleoceanographers Jean Lynch-Stieglitz (Georgia Institute of Technology) and William Curry (Woods Hole Oceanographic Institution), geochemist Edward Brook (Oregon State University), atmospheric modeler David Erickson (ORNL), computing expert Robert Jacob (Argonne National Laboratory), and climate modelers John Kutzbach (University of Wisconsin-Madison) and Jun Cheng (Nanjing University of Information Science and Technology). 'This interdisciplinary team, each member contributing to a different aspect of the project, ranging from a proxy data interpretation to supercomputing coding, has been essential for the success of this project,' says Liu.
The 2008 simulations ran on a Cray X1E supercomputer named Phoenix and an even faster Cray XT system called Jaguar. The scientists used nearly a million processor hours in 2008 to run one-third of their simulation, from 21,000 years ago—the most recent glacial maximum—to 14,000 years ago—the planet's most recent major period of natural global warming. With 4 million INCITE processor hours allocated on Jaguar for 2009, 2010, and 2011, they will complete the simulation, capturing climate from 14,000 years ago to the present and projecting it 200 years into the future. 'This has been a dream run of both of ours for a long time,' says Otto-Bliesner. 'This was an opportunity to take advantage of the CCSM, the computing facility at Oak Ridge, and the INCITE call for proposals.' No other research group has successfully simulated such a long period in a comprehensive climate model.
Science-based forecasts
More accurately depicting the past means clearer insights into climate's outlook. 'The current forecast predicts the ocean overturning current is likely to weaken but not stop over the next century,' Liu says. 'However, it remains highly uncertain whether abrupt changes will occur in the next century because of our lack of confidence in the model's capability in simulating abrupt changes. Our simulation is an important step in assessing the likelihood of predicted abrupt climate changes in the future because it provides a rigorous test of our model against the major abrupt changes observed in the recent past.'
In 2004 and 2005, climate simulations on DOE supercomputers contributed data to a repository that scientists worldwide accessed to write approximately 300 journal articles. The published articles were cited in the Fourth Assessment Report of the IPCC, which concluded that global warming is unequivocal and humans have had a substantial role since the mid-20th century.
Liu and Otto-Bliesner's simulations may soon find their way into IPCC's data repository and reports as other groups succeed in continuous simulation of past abrupt climate changes and demonstrate the results are reproducible. The simulations would thus be a resource for the paleo community at large. Meanwhile, Earth's climate continues to prove that change is an eternal constant. Understanding how we affect the rate of change is a grand challenge of our generation. Petascale computing may accelerate answers that in turn inform our policies and guide our actions.
RELATED KEYWORDS

MOST POPULAR RELATED SEARCHES


19/9/12

El deshielo ártico destroza su récord




La superficie helada cae un 18% respecto al anterior mínimo, de septiembre de 2007

La pérdida equivale a 1,5 veces la superficie de España

EL PAIS    Madrid 19 SEP 2012 - 21:34 CET
El Ártico alcanzó el pasado 16 de septiembre la mínima extensión helada desde que en 1979 los satélites comenzaron a realizar mediciones. Ese día contaba con 3,41 millones de kilómetros cuadrados helados, lo que supone un 18% menos que en el anterior récord, del 18 de septiembre de 2007, según ha anunciado este miércoles el NSIDC, el organismo de EE UU que realiza las mediciones. Respecto al mínimo de hace cinco años, la diferencia es de 760.000 kilómetros cuadrados, lo que supone 1,5 veces el tamaño de España. Los científicos relacionan el deshielo del Ártico con el calentamiento global y prevén que en solo unas décadas quede libre de hielo en verano. Los seis mínimos de extensión han ocurrido los últimos seis años.
alt Meier, científico del NSIDC en la Universidad de Colorado, explica por teléfono la relevancia del dato: “Es muy sorprendente porque el récord de 2007 ya estaba un 22% por debajo del anterior récord. Ahora tenemos la mitad de la superficie helada que hace solo unas décadas”.
Además, cada vez hay menos hielo plurianual, el grueso que ha sobrevivido varios veranos y que acumula varias capas. “Hay pocos datos, pero creemos que el hielo es de media un 50% más fino que hace unas décadas”, señala Meier. La cifra es además notable porque en 2007 la zona tuvo unas condiciones meteorológicas, “vientos, nubes y temperatura del aire, que favorecieron la pérdida de hielo, pero este año las condiciones no han sido tan extremas”, según el comunicado del NSIDC.
Las mediciones por satélite comenzaron en 1979, pero, según Meier, se puede decir con seguridad que esta situación no se ha dado en mucho más tiempo: “Por registros paleoclimáticos, sedimentos y restos fósiles parece que no ha habido una situación igual en los últimos 8.000 o 10.000 años”.
Los seis mínimos de extensión han ocurrido los últimos seis años
Desde el pasado domingo, el hielo ártico crece —como cada otoño—, aunque el NSIDC advierte de que las condiciones meteorológicas pueden aún reducir algo la extensión y que dará un informe completo en octubre. El deshielo ártico no contribuye a la subida del nivel del mar, ya que es el agua del océano la que se congela en invierno y se deshiela —cada vez más— en verano.
La rapidez del deshielo en el Polo Norte ha superado todas las previsiones. “Vemos que el deshielo en verano va más rápido que lo que preveían los modelos climáticos”, señala Meier, que añade que esto no implica que el año que viene vaya a empeorar: “Puede haber algo de variabilidad natural. Puede que se estabilice unos años”.
Meier enfatiza que la variabilidad natural puede tener alguna responsabilidad, pero no toda, en el deshielo. El resto lo atribuye, como la mayoría de los científicos, al cambio climático producido por la emisión de combustibles fósiles. El uso de estos, principalmente carbón y petróleo desde la Revolución Industrial, emite CO2, que se acumula en la atmósfera, retiene parte del calor que emite la Tierra y calienta el planeta. Meier asegura que “es muy probable que en los próximos 20 o 30 años el Ártico quede en verano libre de hielo”. En solo unos años, los científicos han ido adelantando su previsión sobre cuándo ocurriría eso: de 2070 bajaron a 2040 y ahora no descartan que ocurra en dos décadas.
“Estamos en un territorio inexplorado”, señala en una nota Mark Serreze, director del NSIDC: “Sabemos desde hace tiempo que al calentarse el planeta los cambios se verían primero y serían más pronunciados en el Ártico, pero pocos estábamos preparados para lo rápido que iban a ocurrir”.
Los científicos prevén que el Polo Norte quede libre de hielo en verano en décadas
Carlos Duarte, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y que ha dirigido expediciones al Ártico, señala que la extensión del hielo no es lo más importante, sino el aumento observado en la varianza, algo que vale para el hielo en el polo y para la Bolsa: “Los datos indican que el Ártico ha llegado a un cambio de régimen y puede haber cambios abruptos”.
Duarte es rotundo: “Esto no es la variabilidad natural del clima. Esto es cambio climático verde y con asas, es lo que la Convención de Naciones Unidas define como ‘cambio climático peligroso’. Mientras, estamos enfrascados en discusiones semánticas”. Duarte tiene un símil para la inacción: “Estamos tocando la lira mientras arde Roma”.
El deshielo del Ártico ha generado enormes expectativas en compañías petrolíferas, de gas y mineras que esperan poder acceder a un territorio rico e inexplorado.


2/9/12

After a glorious autumn... Britain prepares for Siberian freeze in just weeks



·                                 Forecasters warning temperatures could drop to -15C by December 
            
           By DAILY MAIL REPORTER
UPDATED: 
       Britain faces an abrupt end to a remarkably warm autumn with temperatures plummeting towards Siberian levels, forecasters are warning. The unusually mild weather is about to give way to a freezing winter, as thermometers dip well below zero within a fortnight. And the country will be coping with -15C cold by December, according to experts, who have warned that the weather could be as brutal as last year.
         
      
                                             Big freeze: Last year's snowy weather plunged the country into chaos
          
          Snow could hit the country even earlier than it did then, when the big freeze at the end of November sent Britain into chaos, blocking roads, causing accidents and burying houses. 
Some forecasters fear that temperatures could plunge as low as the -20C recorded a year ago, or even lower, according to the Daily Express.

More...

Jonathan Powell of Positive Weather Solutions said: 'It will not be as sustained as last year, but these episodes are expected to be severe, with Siberian temperatures.'
The warnings came as the Government announced the Met Office will send out extreme weather alerts this year to the NHS, social services and other agencies in a bid to cut the 25,000 extra deaths caused by winter in the UK.
Forecaster Brian Gaze of The Weather Outlook, told the newspaper: 'There are signs of a significant change in the mild weather in mid-November.


                                     The Government has vowed to be more prepared for extreme conditions this year


          'The current mild weather is caused by a high-pressure block to our east, keeping us under a south-westerly flow of Atlantic air.
'But it looks as though high pressure could move further north west, allowing much colder air to filter across the UK from the north or east, with the risk of snow increasing.'
James Madden, of Exacta Weather, warned that this winter would be 'very cold and snowy across many parts of the UK'.
He said there would be 'frequent and widespread heavy snowfalls during November to January across many parts of the UK and Ireland, with below-average temperatures'.
The Government is bringing in new winter alerts will come in the form of four possible warnings, depending on the severity of the conditions predicted by the Met Office.


Level One will initiate long-term planning, Level Two will indicate a 60 per cent risk of extreme cold for 48 hours, Level Three means severe weather is expected to impact on health and Level Four is a 'major cold weather incident'.
Previously local areas were left to decide how to react to cold snaps, but the Government has now introduced a Cold Weather Plan.

It also contains advice for individuals and carers, such as making sure at-risk groups get vaccinated against flu and keep their homes heated.
A minimum of 21C is being recommended during the day and 16C at night. 

It will not be as sustained as last year, but these episodes are expected to be severe, with Siberian temperatures.

- JONATHAN POWELL POSITIVE WEATHER SOLUTIONS

Below that, the risk of heart problems, strokes and respiratory illness increases.
Health Secretary Andrew Lansley said: 'Older people and those with long-term illnesses are particularly vulnerable to the cold and we need to be aware – within families, in communities and across the NHS – of how we can help others.'
'Every year, there is a 20 per cent increase in deaths in the winter in England. By working together, this coordinated plan will help protect those most in need. We are determined to do all we can to achieve this.'
Michelle Mitchell, charity director at Age UK said: 'The coalition Government has set a new emphasis on public health as one of its key objectives, and this Cold Weather Plan is a very important step in the right direction.
'Age UK will be building on this with its own winter campaign to help vulnerable older people live well through the cold months of the year.'
The Met Office said: 'Our excess winter mortality, of an average 25,000 extra deaths in winter compared to other months of the year – 80 per cent thought to be due to the cold – is very poor compared to other countries in Europe.
'The aim of the cold weather alerts is to reduce winter mortality by allowing action to be taken, helping people and patients reduce the risks of cold weather.'


B