16/11/10

LA OSCILACIÓN NORATLÁNTICA PODRÍA MARCAR EL INVIERNO EN EUROPA

29 de octubre de 2010, 13h07

El clima y el suministro de energía renovable en buena parte del oeste de Europa podrían verse afectados este invierno por la Oscilación del Atlántico Norte (NAO), un fenómeno que puede ejercer un poderosa influencia en la temperatura y las precipitaciones.
El clima y el suministro de energía renovable en buena parte del oeste de Europa podrían verse afectados este invierno por la Oscilación del Atlántico Norte (NAO), un fenómeno que puede ejercer un poderosa influencia en la temperatura y las precipitaciones.
Los meteorólogos dicen que una NAO negativa habitualmente apunta a inviernos más fríos, menos ventosos y más secos en el norte de Europa y más húmedos y ventosos en la Península Ibérica e Italia ya que los vientos del oeste del Atlántico se ven empujados hacia el sur.
La NAO ha sido negativa desde la llegada del otoño, apuntando a una posible repetición del invierno pasado, cuando el uso de la energía eólica e hidroeléctrica aplacó la demanda de gas en España, alentó el uso de gas en Reino Unido y la menor capacidad eólica alemana elevó la demanda de combustible fósil.
"Estamos en medio de la banda más larga de la NAO negativa de que se tiene registro", dijo Todd Crawford, jefe de meteorología en los Servicios del Clima Internacionales (WSI, por sus siglas en inglés).
"En la fase negativa, la NAO lleva consigo inviernos más fríos en Reino Unido y buena parte del continente, mientras que el principal tramo de tormentas se desplaza hacia el sur de Europa", añadió.
Crawford, que está especializado en las previsiones a largo plazo para la industria energética, dijo que una NAO negativa podría significar un invierno más seco en Escandinavia - país que depende mucho de la energía hidroeléctrica - y un clima más tranquilo en Alemania, que tiene la mayor capacidad eólica de Europa.
RÉCORD
El invierno pasado, la NAO tuvo el valor negativo más fuerte desde que comenzaron los registros hace casi 190 años, y Reino Unido tuvo uno de sus inviernos más fríos desde 1978, pese a la tendencia general más cálida en las últimas décadas, lo que llevó la demanda de gas a récords históricos a principios de 2010.
Habitualmente frío, un clima menos ventoso en el norte de Europa llevó consigo también que las plantas eólicas alemanas produjeran muy por debajo de su capacidad, según la asociación de energía eólica alemana.
Mientras, la producción de energía eólica en España alcanzó récords ante las abundantes tormentas que llenaron los embalses, forzando a los operadores a hacer funcionar las plantas hidroeléctricas y cerrar las plantas de gas y carbón para impedir la saturación del sistema.
Aunque los meteorólogos tienden a estar de acuerdo en el probable impacto del fenómeno en el clima, predecir sus altibajos es delicado. Apostar fuertemente por ello podría ser arriesgado.
"Es un tramo muy largo de NAO negativa, pero la NAO es un elemento caótico fuerte, por lo que puede ser prematuro ponerse demasiado frenético", dijo Andrew Watson, profesor de la Escuela de Ciencias Medioambientales en la Universidad de East Anglia.
"No sabemos si puede cambiar repentinamente a una fase positiva y quedarse ahí".

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