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Éxodo animal por el cambio climático en España

Medio Ambiente calcula que el 50% de los vertebrados puede desaparecer si no se aplican medidas de protección

NUÑO DOMÍNGUEZ MADRID 09/03/2011 08:20

En 2070, el abuelo español contará a sus nietos que en sus tiempos había osos en Cantabria, linces en Doñana y grandes extensiones de alcornoques en Extremadura. Algunas de esas especies habrán desaparecido para siempre del país y otras, como el lince o el alcornoque, habrán encontrado refugio cada vez más al norte, a medida que suben las temperaturas en sus territorios originarios.
Las especies más emblemáticas no serán las únicas afectadas. De acuerdo con escenarios conservadores de aumento de las temperaturas en la Península Ibérica, el 51% de los vertebrados necesitará acciones de protección a mediados de siglo y casi todas estas especies requerirán medidas legales para no desaparecer del mapa de España. Ese es el escenario que pinta el Estudio sobre impactos, vulnerabilidad y adaptación del cambio climático en la biodiversidad española, un trabajo promovido por el Ministerio de Medio Ambiente y coordinado por investigadores de la Universidad de Extremadura y el CSIC.
Unas 300 especies animales sufrirán reducción de sus hábitats
El trabajo, presentado ayer pero aún pendiente de que se publique la parte referente a fauna, es incierto, pero con fundamento. Explora cómo afectará el cambio climático a la flora y la fauna ibérica a partir de 2040 y hasta 2100 en función de los escenarios de desarrollo y mitigación de la contaminación considerados como conservadores por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC). Este organismo aporta datos científicos sobre los que los políticos deben aún fraguar un pacto internacional que frene el calentamiento global.
Los trabajos abarcan cientos de especies y estiman las zonas de distribución de cada una hasta el próximo siglo, durante el cual los modelos climáticos utilizados muestran que las lluvias serán más escasas y las temperaturas más altas, especialmente en el suroeste de la península.
En el caso de los vertebrados, de las 317 especies estudiadas, 300 sufrirán "significativas contracciones" en sus zonas de distribución debido al aumento de las temperaturas, según indica el trabajo, coordinado por Miguel Araújo, investigador del CSIC.
La mitad de la flora catalogada en España podría desaparecer en 2050
La peor parte se la llevan los anfibios, mucho más vulnerables a la reducción de la humedad y el aumento de temperaturas y cuya capacidad de movimiento es más limitada. Hasta el 85% de estas especies verá sus posibles territorios mermados en al menos un 30% y en ocasiones en más de la mitad entre los años 2070 y 2100.
Más de la mitad de los reptiles, aves y mamíferos de España también verán menguar sus zonas de expansión en al menos un 30% debido al calentamiento.
La situación de la flora no es mucho mejor. De las 220 especies analizadas, "casi todas" verán una reducción de la superficie climáticamente favorable para prosperar, según esta parte del trabajo, coordinada por Ángel Felicísimo, investigador de la Universidad de Extremadura. El 50% de las especies catalogadas "evoluciona hacia una situación crítica, con muy alto riesgo de desaparición pasada la mitad de siglo", señala el trabajo. La situación es especialmente comprometida para especies como el alcornoque extremeño, el roble carballo de Galicia o el pinsapo de la sierra de Grazalema, en Andalucía.
Los anfibios son los más afectados por el aumento de las temperauras
Ambas patas del estudio (flora y fauna), que ha llevado dos años, incluyen una ficha específica por cada especie en la que se detalla su situación actual y las previsiones de dónde podrán vivir entre 2040 y 2070 y entre 2070 y 2100. En muchas puede verse que el suroeste de la península queda en blanco; es decir, inhabitable.
En muchos casos, tanto en animales como en plantas, los modelos climáticos muestran un éxodo generalizado hacia el norte a medida que las temperaturas aumentan en la mitad sur del país, especialmente en el suroeste y durante los meses de verano.
"Mis hijos no verán ni un oso ni un quebrantahuesos porque estas especies se habrán ido al norte", explicaba ayer Esteban Manrique, director del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), tras presentar la parte del trabajo relativa a la fauna. En concreto, esas especies "se moverían hacia el norte de Europa y las perderíamos", dijo Manrique.
En el caso del lince, el aumento de las temperaturas lo empujará fuera de Doñana y hacia el norte de la península. "El gran problema es la fragmentación de hábitats alertó Manrique; si no tienen corredores para moverse, acabarán todos atropellados".

Precaución

A pesar de su aval científico, los trabajos están sujetos a incertidumbre. Los modelos utilizados para prever las situaciones climáticas a más de 30 años vista sobre datos actuales son muy cambiantes y pueden desembocar en situaciones mucho más halagüeñas y también mucho más catastróficas. Dependiendo del modelo local utilizado, las proyecciones de cada hábitat potencial varían considerablemente.
Las soluciones para evitar este futuro son progresivamente drásticas. Comienzan, según los estudios, por conservar las especies in situ, designando nuevas zonas protegidas, aportando corredores para su desplazamiento o evitando que se partan los bosques sensibles por la mitad.
En los casos más desesperados, cuando los ecosistemas naturales ya no puedan sostener la vida de ciertas especies, la solución será criarlas en cautividad y formar bancos de germoplasma; es decir, enormes bibliotecas con semillas de las plantas que hoy existen, pero que pueden haber desaparecido en 30 años.

Una península cada vez más cálida

6º subida de temperatura
Es el ascenso máximo de las temperaturas que se espera en España entre 2071 y 2100, según CLIVAR, un estudio sobre los impactos del cambio climático financiado por la ONU.
6.200 millones de euros
El coste del cambio climático puede ser de 6.200 millones de euros al año en 2020 si los países de la UE no toman medidas para adaptarse.
x1.000 pérdida de especies
La pérdida de vida animal y vegetal en la Tierra es 1.000 veces mayor que el ritmo natural, según la ONU. 

Las especies que veremos marchar

Oso pardo
En la Península Ibérica sobreviven dos poblaciones: la pirenaica y la cantábrica. El rango de temperaturas de su distribución en la península varía entre -14,8°C y 27,8°C. Los modelos proyectan contracciones en la distribución potencial de la especie entre un 12% y un 13% en 2041-2070. 
Halcón peregrino
Está presente en casi toda la península, pero es menos abundante en el suroeste. Las temperaturas en sus zonas de distribución varían entre -9,8°C y 36,3°C. Los modelosproyectan contracciones en su distribución entre un 43% y un 49% en 2041-2070, especialmente en el suroeste. 
Sapo común
Se distribuye ampliamente por Europa y está presente en casi toda la Península Ibérica. Los modelos proyectan contracciones en la distribución potencial actual de la especie entre un 49% y un 54% en 2041-2070. Los mapas muestran que grandes extensiones del sur no serán aptas para el anfibio. 
Abeto común
Sólo aparece en los Pirineos, que marcan su límite de expansión al sur de Europa. Vive en bosquecillos junto al haya entre los 900 y los 2.100 metros. Los modelos predicen una reducción muy significativa de la especie a final de siglo. La capacidad de mantenimiento y recuperación es escasa. 

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