6/8/09

LAS INCÓGNITAS DE LOS OCÉANOS - ¿Qué ocurre en el Atlántico Norte?



I+DT INFO.Revista de investigación Europea


La comunicación de científicos británicos, publicada en la revista Nature de noviembre de 2005, sobre cálculos oceanográficos que llevaban a demostrar un descenso impresionante (del orden del 30% desde hace medio siglo) del caudal de la Deriva del Atlántico Norte tuvo un gran impacto. Esta poderosa corriente, muy específica, originada en la Corriente del Golfo, se conoce principalmente por su papel de “radiador de Europa”, descrito en todos los manuales de geografía. Pero también es un componente esencial de la circulación oceánica, no sólo en el hemisferio norte sino también a escala planetaria.


¿Qué es la “Deriva del Atlántico Norte”?
El nombre científico dado a esta corriente (designada por sus iniciales inglesas NAD(1) ha sido adoptado para aclarar y precisar los conocimientos adquiridos sobre la compleja mecánica de la famosa Corriente del Golfo. Este gigantesco río de “calor marino”, identificado desde el siglo XIX, nace en las aguas tropicales del Golfo de Méjico y luego remonta hacia el norte siguiendo las costas de los Estados Unidos, después sufre una deriva que lo lleva al centro del Atlántico Norte. En medio del océano, en un perímetro situado al sur de Islandia, la circulación de estas masas de agua siempre cálida experimenta una distribución compleja. Una parte de éstas desciende hacia el sur por dos grandes vías, ya sea llegando a África y al Ecuador, ya sea realizando un movimiento de vuelta hacia su cuna tropical del Golfo de Méjico.La rama que elige el NortePero, en este gigantesco proceso de disociación, una rama específica importante toma otra vía totalmente distinta: la de la Deriva del Atlántico Norte. Esta corriente designa la formación del río marino extremadamente poderoso que sigue entonces su curso remontando a lo largo de las costas europeas, hacia las aguas subpolares, a la altura de Noruega y de Groenlandia.El viaje realizado desde los Trópicos por esta masa de agua que se funde en la NAD es muy largo, pero acarrea aún miles de gigavatios de energía. Por lo tanto, esta corriente desempeña este papel de “radiador de Europa” cuando se desplaza hacia el norte a lo largo de sus costas. Este efecto de calentamiento no explica por sí solo (como se ha creído durante mucho tiempo) la importante diferencia media de unos 15 °C que caracteriza, en una misma latitud, el rigor de los inviernos del Este canadiense y la templanza relativa de los de Europa Occidental. Pero se cree que contribuye en una cuarta parte (alrededor de 4 °C).¿Y después? La cuestión que se ha venido planteando desde hace mucho tiempo se refiere a la razón de ser y al futuro de este flujo ascendente cuando llega al final de su recorrido. La aspiración que lo lleva hacia el Norte se explica por un singular fenómeno que se produce cuando la NAD se transforma en una corriente cada vez más enfriada a su llegada a las altas latitudes. En ese momento, la caída de la temperatura del agua provoca una subida creciente de su densidad. Al mismo tiempo, por un mecanismo relacionado con el ciclo de formación y de deshielo de la banquisa ártica, el índice de salinidad observado en el Atlántico subpolar es particularmente elevado, lo que amplifica esta “densificación” de las masas de agua.


La gran inmersión hacia los fondos.

En una zona situada a la altura de Noruega y a lo largo de las costas de Groenlandia, estos parámetros físicos provocan una sorprendente “inmersión” de las aguas de superficie “recargadas” hacia las profundidades del océano, a través de extrañas chimeneas convectivas. Este movimiento tan particular de descenso de las aguas desencadena así, en el fondo del Atlántico Norte, la “cinta transportadora” de la circulación termohalina (2) que recorre después un inmenso periplo en los fondos oceánicos de todo el planeta. La cuestión que intriga a los oceanógrafos y a los climatólogos concierne a los posibles cambios de los complejos equilibrios que hacen “girar” este singular tiovivo de las corrientes oceánicas. Escenario temido: el calentamiento climático debería provocar la ralentización, incluso la parada de esta carrera de las aguas de la NAD hasta la gran inmersión, en un plazo difícil de predecir por ahora. ¿Por qué razones? Primero porque las altas latitudes, según todos los modelos, van a calentarse probablemente más rápido, o en todo caso, de forma más veloz que el resto del planeta. Si las aguas subpolares son menos frías, se volverán menos densas y entonces serán menos susceptibles de realizar su inmersión. Además, los modelos auguran otro fenómeno acumulativo de tal tendencia por la previsión de una afluencia de agua dulce en esta zona del Atlántico Norte (bajo el efecto de un aumento de las lluvias, combinado con el deshielo parcial del casquete glaciar de Groenlandia). Al diluir el océano nórdico, estos aportes bajarían la salinidad específica del mismo y nos encontraríamos, una vez más, ante un factor que disminuiría la propensión del agua a sumergirse.

Alerta ante la bajada de los caudales.

Por eso la reciente comunicación del equipo científico del National Oceanography Centre de Southampton (Reino Unido), dirigido por Harry Bryden, ha suscitado un electrochoque. En 2004, los investigadores británicos realizaron una gran campaña de mediciones de la salinidad y de la temperatura de las aguas del Atlántico a la altura del paralelo 25, intentando completar así los datos proporcionados por cuatro campañas comparables (en 1957, 1981, 1992 y 1998).Pretendían poner a punto una forma de extraer de esta serie de mediciones un modo de evaluación de la evolución de las masas de agua transportadas. Aún confesando las grandes incertidumbres en cuanto a los resultados obtenidos, su principal conclusión señala que parece ser que el caudal de la NAD pasó de 20 millones de m3 por segundo en 1957 a 14 millones de m3 en 2004, o sea un descenso de cerca del 30%... En su análisis, esta estimación se ve respaldada por el hecho de que este descenso de caudal hacia el Norte se corresponde con un aumento en los caudales de las aguas de la Corriente del Golfo que circulan por las vías del Sur. Aunque hay que considerarlas con una gran prudencia, las cifras señaladas constituyen una primicia. Hasta ahora ninguna medición científica podía proporcionar una evaluación de los caudales de las corrientes generadas por la Corriente del Golfo a partir del centro del Atlántico Norte.Una conjunción de señales...La conclusión emitida por los investigadores británicos representa una pieza clave que se añade a otros muchos resultados aportados por un número cada vez mayor de trabajos cuyas indicaciones tienden a ir en el mismo sentido. Así, en el transcurso de una reunión de la Unión Europea de Geofísica (UEG) celebrada a principios de 2005, Peter Wadham, de la Universidad de Cambridge, coordinador del proyecto europeo Convection mencionó observaciones según las cuales el número de chimeneas de convección observadas en una zona habitualmente activa del Mar de Groenlandia se había reducido de manera considerable durante el pasado invierno, lo que parecía indicar una reducción de la formación de aguas profundas.Un año antes, en 2004, una investigadora de la NASA, Sirpa Hakkinen, indicó en un artículo de Science que basándose en datos de satélites, percibía un descenso del 20% de la circulación en la parte subpolar del Océano Atlántico en el transcurso de los años noventa. Por su parte, el proyecto europeo Moen (Meridional Overturning Exchange with the Nordic Seas), anunció que las mediciones directas realizadas por sus investigadores, bajo la coordinación de Svein Osterhus del Bjerkness Centre de Bergen (Noruega) indican una bajada de las masas de agua que circulan a través de ciertos estrechos submarinos a la altura de Dinamarca. ... y de incertidumbres. Pero todavía no se desprende ninguna imagen verdaderamente coherente y cuantificable de estos datos, ya que subsisten dos problemas importantes. El primero está planteado por el creador de modelos Gavin Schmidt, del Goddard Institute for Space Studies (GISS) de la NASA, que se expresa en el blog http://www.realclimate.org/ (uno de los foros de referencia utilizado por numerosos climatólogos). El estadounidense señala: “Si este descenso es real, y sobre todo si ya ha alcanzado, en el espacio de cincuenta años, la amplitud del 30% que anuncia Harry Bryden, la bajada del efecto térmico ejercido por la NAD a lo largo de las costas europeas debería ya notarse y traducirse en un enfriamiento medio de la temperatura del continente de alrededor de 0,5 °C. Ahora bien, nada de eso se ha comprobado. Por el contrario, el continente sigue calentándose lentamente, siguiendo la evolución general observada en el resto del globo terrestre.El segundo problema es que los datos de Bryden han sido calculados a partir de mediciones que corresponden a cinco años aislados en un intervalo de tiempo de varias décadas, por lo que son en cierta forma fotografías instantáneas. En realidad, se sabe muy poco sobre la variabilidad natural de las grandes corrientes marinas, principalmente de las corrientes profundas: se trata de fenómenos difíciles de medir, que sólo interesan a los científicos desde hace poco tiempo, y las zonas más activas, en las aguas que se encuentran a la altura del Labrador y de Groenlandia, se caracterizan por condiciones meteorológicas muy duras. Se ignora aún la amplitud de las variaciones naturales de estas corrientes, y tampoco se sabe si estas variaciones experimentan ciclos, y cuántos”.Por lo tanto, todavía queda mucho camino por recorrer para comprender lo que ocurre en el Atlántico Norte. El programa Rapidmoc ha dado un paso importante. Está codirigido en ambos lados del Atlántico y pretende instaurar un sistema de boyas permanentes que midan las corrientes oceánicas. Cuando los investigadores dispongan de medidas continuas y fiables de la evolución de estas enormes masas de agua, será sin duda menos difícil revelar los caprichos de nuestro valioso océano.(1) Iniciales de North-Atlantic Drift.(2) Término que designa la circulación a gran escala en el océano mundial relacionada con la temperatura y la salinidad de las masas de agua.

1 comentario:

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